La disputa por la conducción del PJ Bonaerense volvió a tensar la relación entre el gobernador Axel Kicillof y el sector que responde a los Kirchner. Desde el entorno del mandatario afirmaron que La Cámpora intenta condicionarlo para frenar su proyección nacional, aunque admitieron la existencia de canales de diálogo para evitar una ruptura.
El kicillofismo sostuvo que no recibió una propuesta formal para que el gobernador asuma la presidencia del partido y calificó esa versión como una operación política. Dirigentes cercanos advirtieron que una unidad cerrada entre pocos no resolverá el conflicto y reclamaron que las diferencias se definan en los órganos partidarios o en una eventual elección interna.
En paralelo, referentes de ambos espacios mantuvieron reuniones para ordenar la junta electoral y la integración de las listas. Participaron Verónica Magario, Gabriel Katopodis, Andrés Larroque y Mariano Cascallares por el sector del gobernador, y Federico Otermin, Mariel Fernández, Leonardo Nardini y Facundo Tignanelli por el cristinismo. En la mesa aparecieron distritos con mayores fricciones como Mar del Plata, Chascomús, Tandil, San Nicolás y Tres de Febrero.
Dentro del Movimiento al Futuro, el armado que respalda a Kicillof, conviven dos miradas: unos consideran un error que el mandatario presida el PJ y otros creen que ese paso consolidará su liderazgo. El plazo para presentar listas vencerá el próximo domingo y podría derivar en una interna si no surge un acuerdo integral.
Cerca de La Plata remarcaron que la relación entre Kicillof y Cristina y Máximo Kirchner atraviesa un silencio prolongado. Desde el cristinismo, en cambio, aseguraron que la oferta para que el gobernador conduzca el partido se transmitió en encuentros reservados y que las diferencias internas del propio kicillofismo complican el entendimiento.












