El gobernador bonaerense intensificó las recorridas territoriales, reforzó su perfil opositor a Javier Milei y avanzó en la construcción de un espacio propio, mientras otros referentes del peronismo aún no definieron su estrategia nacional.

Axel Kicillof arrancó el año con una agenda activa y visible en la provincia de Buenos Aires, combinando gestión y proyección política. Durante el fin de semana inició una serie de recorridas por destinos turísticos, con paradas en la costa atlántica y actos en municipios con alta afluencia de visitantes. En General Alvarado, encabezó la apertura del programa Escuelas Abiertas en Verano 2026, una señal de continuidad de políticas públicas en plena temporada.

En ese marco, el mandatario sostuvo que la presencia del Estado provincial resultaba determinante para sostener la actividad turística, en un mensaje que marcó distancia del rumbo nacional. La intervención buscó reforzar un contraste político claro con el presidente Javier Milei, al que Kicillof ubicó como promotor de un repliegue estatal. La lectura interna fue directa: las recorridas ya no solo respondieron a la gestión, sino también a una estrategia de liderazgo opositor.

El movimiento tomó mayor densidad política desde el 22 de diciembre, cuando el gobernador habilitó formalmente la construcción del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) y dio luz verde a sus dirigentes para desplegarlo en todo el país. Desde entonces, Kicillof apareció como el único dirigente del peronismo que aceleró con claridad su posicionamiento presidencial, con la mira puesta en 2027 y en la conformación de un bloque anti Milei que exceda las fronteras bonaerenses.

En contraste, otros nombres que circularon dentro de Fuerza Patria, como los exgobernadores Sergio Uñac y Gerardo Zamora, mantuvieron un ritmo más cauteloso. Uñac dejó trascender su intención de recorrer el país y reclamó mayor protagonismo del interior en una futura fórmula presidencial, mientras Zamora evitó definiciones y se movió con bajo perfil. En ese escenario, Kicillof capitalizó la centralidad política, mediática y territorial, sacó ventaja en la interna del PJ y se consolidó como el dirigente que más claramente asumió el rol de conducción opositora en el arranque del año.