Trabajadores del barrido realizaron cortes y acusaron a la Policía de golpear y gasear manifestantes.
El conflicto por los 80 despidos en el área de barrido de Lanús escaló este miércoles con una jornada de protestas y denuncias contra el intendente Julián Álvarez por un accionar represivo. Los trabajadores cesanteados realizaron cortes simultáneos en el Puente Alsina y en el cruce de Hipólito Yrigoyen y Brasil, y señalaron que la Policía bonaerense intervino con golpes y gases para desactivar la manifestación.
La movilización contó con el apoyo de organizaciones sociales y gremiales como la UTEP, que reclamó la reincorporación de los despedidos y la apertura de una mesa de diálogo. Según relató la trabajadora Florencia Aranda, dos manifestantes resultaron golpeados y seis afectados por gases lacrimógenos, lo que obligó a levantar las protestas antes del mediodía.

Los empleados denunciaron que no existió ningún canal de negociación con el Municipio y que las 80 familias quedaron sin sustento de un día para otro. Aranda apuntó directamente al jefe comunal: “Julián Álvarez tiene que dar marcha atrás con su decisión de dejar a 80 familias sin un plato de comida y habilitar la comida de los comedores”, afirmó.
El conflicto expuso además un esquema de precarización laboral en el sector. Los barrenderos cobraban alrededor de 140 mil pesos mensuales, sin contratos ni recibos formales, a través de depósitos vinculados a una cooperativa. A eso se sumó la falta de pago del último salario, una deuda que los trabajadores calificaron como incumplimiento grave en medio de la crisis.
Desde la UTEP sostuvieron que los despidos responden a una política de ajuste del Ejecutivo local y exigieron reincorporación inmediata, mejoras en las condiciones laborales y continuidad de las políticas sociales. Los manifestantes anticiparon nuevas medidas si no aparece una respuesta oficial en los próximos días.












