El gobernador denunció un “asedio financiero ilegal” del Gobierno nacional, afirmó que la Provincia perdió $12,9 billones y reclamó a la Legislatura que avale la Ley de Financiamiento antes de la sesión extraordinaria de este miércoles.
El gobernador Axel Kicillof volvió a apuntar contra el presidente Javier Milei al asegurar que la provincia de Buenos Aires enfrentaba una “situación de excepción” por la retracción de partidas nacionales vinculadas a seguridad, transporte y jubilaciones. En un acto junto a la vicegobernadora Verónica Magario y jefes comunales, sostuvo que existían “decisiones deliberadas de exclusión de reuniones” y calificó como un “robo de billones de pesos” la deuda que, según dijo, mantenía la Nación con la Provincia. También defendió que no se usaran fondos de Salud ni Educación para afrontar vencimientos financieros.
Kicillof detalló el impacto económico en el distrito y señaló caídas del 5,7% en la actividad general, del 10% en la industria y del 25% en la construcción, además de la pérdida de 18.000 empresas en el país —5.000 en Buenos Aires—. Advirtió que cerca de 1.000 obras públicas permanecían paralizadas y alertó por el aumento de la morosidad en los hogares. En materia fiscal, afirmó que la Provincia dejó de percibir $12,9 billones en transferencias y $3,6 billones por menor recaudación, cifras que —según planteó— encubrían un presunto superávit nacional.
De cara a la sesión legislativa de este miércoles, el mandatario insistió en que el endeudamiento no implicaba un aumento del stock provincial y recordó que la administración bonaerense garantizó $250.000 millones para los 135 municipios, a distribuirse en cinco pagos fijos hasta junio de 2027. Señaló que el 8% del financiamiento se destinará a las comunas y remarcó que la medida daría previsibilidad a los gobiernos locales. Antes del debate, pidió a la oposición “votar en favor de los 17 millones de bonaerenses” y aseguró que la Legislatura debía resolver “en favor del orden económico y social de la Provincia”.













