El gobernador cuestionó la iniciativa impulsada por el Gobierno nacional y advirtió que afectaba indemnizaciones, horas extras y vacaciones. También afirmó que desde la llegada de Javier Milei se perdía “un empleo cada cuatro minutos”.

El gobernador bonaerense, Axel Kicillof, rechazó la reforma laboral debatida en el Congreso y la comparó con políticas del período militar. En declaraciones radiales sostuvo que la propuesta implicaba una pérdida masiva de derechos y señaló que no podía presentarse como modernización un esquema que, según expresó, “destruye las vacaciones, las horas extras y el derecho a huelga”. Además, confirmó su participación en la movilización convocada para frenar la ley.

Kicillof cuestionó el argumento oficial que vinculaba la falta de empleo con el costo de despido. Aseguró que con la legislación vigente se registraron 270 mil despidos y afirmó que facilitar cesantías no generaba nuevas contrataciones si no existía un programa económico que impulsara la producción. También advirtió que versiones iniciales del proyecto incluían cambios en el impuesto a las ganancias empresarias que podían afectar recursos provinciales.

Durante la entrevista, el mandatario expuso cifras para respaldar su postura: indicó que se perdía un empleo cada cuatro minutos, cerraban 30 empresas por día y que el 72% de los trabajadores percibía ingresos por debajo del millón de pesos. Sostuvo que un modelo centrado en agro, minería y petróleo no alcanzaba para generar trabajo masivo y planteó la necesidad de ampliar la base política y productiva. También envió un mensaje a sectores empresarios al señalar que algunos grupos que respaldaron al oficialismo hoy enfrentaban dificultades, y concluyó que debía construirse una alternativa política con otro rumbo económico.