Tras asumir el control del PJ Bonaerense, el gobernador orienta su estrategia a construir una alternativa federal contra Milei.
El gobernador Axel Kicillof decidió tomar distancia de la interna con el kirchnerismo y concentrar su agenda en la construcción de un proyecto opositor de alcance nacional. Luego del acuerdo de unidad en el PJ Bonaerense, el mandatario aceptó reemplazar a Máximo Kirchner en la presidencia partidaria y planteó a su entorno que el objetivo central será organizar una propuesta política para enfrentar al gobierno libertario en las próximas elecciones.
Dentro del kicillofismo interpretaron que la disputa con La Cámpora funcionaba como un freno para el armado federal y que era necesario resolverla con rapidez. Con el nuevo esquema, Kicillof y Verónica Magario asumirán la conducción del partido, mientras Kirchner quedará al frente del congreso partidario, encargado de definir alianzas. Gobernadores de Unión por la Patria, el Movimiento Derecho al Futuro y sectores del sindicalismo respaldarán el despliegue territorial y discursivo del gobernador.
El plan inmediato combinará gestión en la provincia y proyección nacional desde Buenos Aires. En el entorno del mandatario sostienen que la aprobación del Presupuesto 2026 y la ley de endeudamiento, sumadas al control del PJ, fortalecieron su posición en la mesa del peronismo. “Lo del partido no le interesaba a la sociedad, pero era una herramienta necesaria; ahora hay que poner el foco en lo que se va a proponer para el año que viene”, afirmó un ministro cercano.
Entre febrero y marzo comenzará la nueva etapa del armado federal, con recorridas y definición de ejes programáticos. Intendentes y dirigentes aliados consideran que se cerró un capítulo de la interna y que Kicillof ganó mayor autonomía para consolidarse como principal referente opositor. El desafío, señalan, será traducir ese liderazgo en propuestas de políticas públicas que disputen la agenda al presidente Javier Milei de cara a 2027.












