Con ese financiamiento, la Provincia avanzó en el llamado a licitación para el 26 de febrero, que contempló tareas de adecuación, ensanche y profundización del cauce en un trayecto de 60,26 kilómetros, desde Bragado hasta aguas debajo de la laguna Rocha, atravesando los partidos de Alberti, Bragado y Chacabuco. El Plan Maestro del Salado se extendía a lo largo de casi 500 kilómetros y constituía una de las obras hídricas más relevantes del territorio bonaerense.
Durante una reunión de trabajo con intendentes y entidades agropecuarias, el ministro de Infraestructura bonaerense Gabriel Katopodis remarcó que se trataba de una solución estructural para el desarrollo productivo y la planificación territorial, y subrayó que, una vez concluido este tramo, el 45 % del plan quedaría ejecutado durante la actual gestión, con impacto sobre ocho millones de hectáreas productivas. El proyecto también incluyó la reconstrucción de siete puentes, cinco viales y dos ferroviarios.
Desde el Ejecutivo provincial cuestionaron la paralización del tramo IV, cuya ejecución correspondía al Gobierno nacional. Según detallaron, de las cuatro etapas previstas, tres se habían completado entre 2019 y 2023, pero los subtramos iniciados en mayo de 2023 permanecían detenidos por falta de presupuesto, a pesar de que el Fideicomiso de Infraestructura Hídrica continuaba recibiendo recursos del Impuesto a los Combustibles.
Katopodis sostuvo que la decisión del presidente Javier Milei de frenar esas obras retrasó una instancia clave del plan y afectó unas 10 mil hectáreas. En la misma línea, el ministro de Desarrollo Agrario Javier Rodríguez destacó el carácter histórico de la inversión provincial y reclamó la reactivación de los tramos nacionales, al advertir que la infraestructura hídrica resultaba central para la producción, el ambiente y la calidad de vida en amplias zonas del interior bonaerense.













