El gobernador Axel Kicillof fijó posición frente a la crisis en Venezuela tras la acción de Estados Unidos que derivó en la caída de Nicolás Maduro. El pronunciamiento marcó un perfil más nacional y regional, con críticas a la injerencia externa y una nueva distancia política respecto del presidente Javier Milei.
En su mensaje, Kicillof sostuvo que debía primar la no intervención y la resolución pacífica de los conflictos, una línea que atravesaba a gran parte del peronismo. Remarcó la tradición argentina en defensa de la soberanía, la integridad territorial y la prohibición del uso de la fuerza, y evitó pronunciarse sobre la figura de Maduro para concentrarse en los principios del Derecho Internacional.
La postura del mandatario bonaerense contrastó con la de algunos gobernadores peronistas, como Osvaldo Jaldo, quien avaló la acción estadounidense y celebró el resultado del operativo. También se diferenció de Milei, que calificó el hecho como la caída de un régimen dictatorial, mientras Kicillof advirtió que la intervención alteraba la estabilidad regional y sentaba un precedente peligroso.
En el plano regional, el gobernador quedó alineado con presidentes que condenaron la acción de Washington, como Luiz Inácio Lula da Silva, Claudia Sheinbaum, Gustavo Petro y Yamandú Orsi. Ese posicionamiento se inscribió en la proyección nacional que Kicillof buscaba consolidar durante 2026, con la mirada puesta en 2027.
El episodio aceleró una agenda que el gobernador mantenía en baja exposición por el inicio del año. Desde mediados de enero, reactivará recorridas de gestión y las Conferencias de Verano en distritos turísticos de la provincia, con énfasis en el impacto del ajuste, una temporada de consumo moderado y una presencia territorial más acotada de programas provinciales. En ese marco, el discurso apuntará a confrontar el rumbo económico nacional y a reforzar un enfoque federal.












